La pantalla del televisor iluminaba la sala. Selena había subido el volumen. De todos modos, no había nadie más en el departamento; Eli ya se había ido a la escuela y ella se había encargado de mandar a Silvia a hacer las compras. Le dijo que hacían falta un montón de cosas para la casa; cualquier pretexto servía con tal de retener a Silvia en el supermercado, porque Selena estaba segura de que querría chismear sobre la noticia.
Esa mañana, Selena tenía un vaso de limonada en la mano. Se acomodó