—¿Un dron? —Riana levantó la cara y, por instinto, retrocedió un paso.
El zumbido se hizo más fuerte, errático. Un pequeño objeto negro giraba sin control, descendiendo con movimientos inestables. Y entonces...
—¡Mamá! —gritó Althea.
Todo ocurrió en cuestión de segundos. Eli empujó a Riana con fuerza.
—¡Cuidado!
Riana trastabilló hacia atrás y cayó al suelo húmedo, a salvo. Pero Eli perdió el equilibrio. El dron descendió en picada, golpeó un costado de la cabeza de Eli y se estrelló contra el s