Althea sonaba cálida y cariñosa.
—Josh acaba de volver a su clase. Dijo que la comida de la cafetería está buena y que hay muchas opciones. Grace también. Pidió hacer una videollamada hace rato, pero su maestra le dijo que esperara hasta el segundo recreo.
Daven sonrió.
—Está bien. La llamo en cuanto termine esta junta.
—¿Tan ocupado estás hoy? —preguntó Althea.
—Bastante —admitió Daven—. Pero se siente bien.
Su mirada se desvió hacia la foto enmarcada sobre el escritorio: Althea sentada con Gra