Chris se reclinó en su asiento.
—En eso estamos trabajando. Nuestro equipo está armando un expediente completo. Pero ya ves lo escurridizo que es Harold. Ni las autoridades logran rastrearlo.
—No puede esconderse para siempre —intervino Daven—. Cada movimiento deja un rastro. No me voy a quedar de brazos cruzados hasta que pague por esto.
—Yo tampoco voy a dejar que se salga con la suya, señor Callister. —Chris lo miró con firmeza—. Pero tiene que ser cuidadoso. No baje la guardia. Aunque los me