En cuanto el auto se detuvo frente al vestíbulo del hospital, Daven no esperó a que nadie le abriera la puerta como acostumbraba. Bajó a toda prisa, aunque sabía que el doctor al que había llamado por ayuda jamás ignoraría su llegada.
—El doctor Noah lo está esperando. —Lo recibió uno de los empleados del hospital.
Asintió apenas, aflojándose la corbata que traía mal puesta desde la mañana. Daven nunca descuidaba su apariencia, pero ese día nada de eso importaba.
—Ah, por fin —lo saludó Noah, to