Vanessa se quedó helada; no por las palabras de James, sino porque...
—¿Papá?
Ambos voltearon hacia la voz. Theo Blake estaba de pie en el umbral. No tenía idea de cuánto tiempo llevaba ahí, pero la expresión en sus ojos, abiertos de par en par, atónitos y llenos de incredulidad, le dijo que había escuchado y entendido cada palabra de su conversación.
—¿Desde cuándo... estás ahí parado? —Vanessa intentó mantener la voz firme, rogándose a sí misma no sonar nerviosa ni alterada.
—¿Eso es lo que me