—Creo que deberías regresar a Inglaterra y estar con tu familia, Evelyn —dijo Damien, aún sosteniéndola, y sintió cómo su cuerpo se tensaba de repente.
El ánimo de Evelyn cambió y sintió su corazón como si se hubiera hecho añicos en un millón de pedazos. Se preguntó qué había hecho para que Damien hablara de enviarla de vuelta, pero no encontró nada; para ella, no había hecho nada malo.
Solo había una razón que podía imaginar.
¡Harriett!
—Será lo mejor para ti ahora mismo porque ya no podré pas