—Te extrañé, Evelyn —Damien forzó las palabras a salir de su garganta mientras su rostro se contraía de disgusto. Aflojó un poco su agarre sobre su brazo, apenas tocándola.
Evelyn, por otro lado, no podía creer lo que escuchaba. Cuando esas palabras salieron de los labios de Damien, tuvo que pellizcarse varias veces para asegurarse de que no estaba soñando. Cuando confirmó que realmente lo había dicho, una sonrisa victoriosa apareció en su rostro y se aferró más al abrazo.
—Yo también te extrañ