—Dime, señorita Jane. ¿Cuándo sorprendieron a la señorita Arnold mirándome? —preguntó Tony con una amplia sonrisa, con los ojos llenos de curiosidad.
—¿Q... qué? —preguntó Jane, desconcertada por la repentina pregunta. ¡Era la última pregunta que esperaba de su jefe! ¡Y para colmo, tenía una sonrisa bobalicona en el rostro!
—¿Cuándo sorprendieron a la señorita Arnold mirándome? Acaba de decir que usted y algunas otras enfermeras la han visto mirándome en varias ocasiones. Me gustaría saber cuán