Mundo ficciónIniciar sesiónErwin se ladeó entonces, y con tan sólo una mirada bastó, para saber que iba a volver a hacerlo. Agarró su cabeza, y los condujo a una calle desierta.
La lluvia caía alrededor de ellos, pero no sobre ellos, era como si una circunferencia transparente los rodease, impidiendo que el agua pudiese llegar a ellos. La tormenta resonaba, pero ellos sólo podían mirarse, el uno al otro.
Él estaba afligido, y ella no entendía por qué.







