Tano:
Amanecer besándole hasta el dedo más pequeño del pie, fue todo un éxtasis y anhelo despertar así por mucho tiempo, porque esto que estaba viviendo, no lo había vivido nunca. Pude estar a punto de casarme, pero no me había sentido vivo, con esperanzas de amar, con la sed de reclamar su cuerpo todo el tiempo, con sentirla cerca de mí, con poseerla de todas las formas habidas y por haber… ella era esa dosis que necesitaba mi vida para acentuarse.
Catalina Granados era la mujer perfecta para