«Capítulo decimosexto»
Cuando pasaron dos meses, sentí la primera matanza de Velkan en la guerra. No estaba muerto, pero a veces me dolía alguna pequeña laceración o cuando se transformaba me revolvía un poco el estómago. Entendí que igual, no me importaba, de hecho estaba agradecida de sentir una parte de él viva en mi.
Los espíritus estaban molestos porque no estaba actuando más allá. Tal vez, no me habían abandonado porque Velkan con todas las vidas que me entregaba en la guerra alimentaba mi