«Capítulo Vigésimo Cuarto»
Los gritos de las sirvientas alteraron a todos en el castillo. El príncipe Vincent fue el que con una valentía exorbitante igualada a su orgullo fue escaleras abajo. Empuñaba el metal reflejante, siguió el camino de sangre, los cuerpos en el suelo de un par de empleados y Agnes iba detrás de los soldados con la veladora en su mano.
Se horrorizó al ver una criatura rubia que levantó la vista mucho antes de que la princesa entrará. Se le escapó de forma veloz en risilla