«Capítulo Octavo»
Espero en mi habitación con la mente dispersa en otro lado, en mi vida anterior. Mi madre no es mala. No puedo creer ninguna cosa mala de ella. Aun así, no entiendo porque me aterra descubrir la verdad. Estoy perdida en mis pensamientos hasta que siento la puerta abrirse. Mi terror es absoluto, irremediable y profundo.
Anna... —. Su voz se mueve suave en la habitación y yo alzo la vista para dedicar una sonrisa sincera. Él es bueno. Ahora no es necesario que me entregue vidas