Toqué la puerta y esperé a que respondiera. Estaba un poco estresado y cada vez me sentía peor al tener que esconderle esto a Zeynep.
Se lo diría pronto.
—¿Camila? —pregunté, tocando de nuevo, pero no recibía respuesta por parte de ella—. Camila voy a entrar.
Abrí la puerta, pero no había nadie en la cama, lo que me empezó a preocupar. Según la enfermera tenía que estar aquí acostada.
¿A dónde podría…
Caminé hasta el baño y abrí la puerta sin tocar.
—C-Camila, ¿estás bien? —pregunté atónito,