Victoria
Había decidido salir con Enrique. No le acepté una cena, pero sí un almuerzo. No seré tan fácil, aunque me muera por estar con él. Pero Liam… ¿Quién iba a pensarlo? Mi hermano menor pudo decirme la verdad con tan bellas palabras. Sin embargo, expresó su visión bajo su entorno lleno de amor. Él solo puede responder con amor. Para él no existe la maldad o lo incorrecto.
Y por más que lo pienso, tiene razón. Sufrir cuando se ama tanto. Me había levantado muy temprano, esperaba en el comedor y Carmela me sonrió al servir el desayuno. Miré la hora, ¿Dante no había llegado? Iba a comentar cuando lo vi llegar de la mano con Dayana. Eso sí me alegró demasiado; los ojos de mi amiga brillaban.
Y mi hermano… él se veía tan diferente; era la primera novia que entraba a esta casa y palabras de mi madre. A la mujer que entra a este hogar se le respetará y será la única hasta que decidan terminar la relación.
—Ni una palabra, mamá Victoria, y acostúmbrate a vernos.
—¿Novios? —Day afirmó. Ap