Milena
Tenía tantas ganas de estar con Isaac. De haberlo bañado, acariciarlo, besarlo hasta que no pudiéramos con el deseo de terminar sudados como tanto nos gustaba. Pero no podía ser irresponsable, y menos ahora. No obstante, sí reconozco que era enferma por el pene de mi novio, García era una delicia personal y únicamente mía.
Pero hoy debíamos estar atentos a lo que se necesite. Mi novio fue a su casa para saludar a Diana y a sus hermanos. A medida que los recién llegados se arreglaban, des