El teléfono vibró. Valeria.
“Alice, acaban de preguntar en recepción por la clínica donde estuviste. No dijeron de qué medio.”
Alice no respondió de inmediato. Su mirada estaba fija en la línea de asfalto, y el sonido de los neumáticos rodando sobre el concreto parecía el único ruido constante capaz de ordenar la tormenta dentro de su cabeza. El sobre del ultrasonido estaba en el bolso, pero lo sentía como si lo llevara en las manos. Como si fuera un objeto que no podía dejar atrás.
—¿Valeria? —