La habitación 114 sin Valeria tenía una temperatura distinta.
No en grados.
En presencia.
El protocolo existía en los documentos de Valeria, en el acta judicial y en la carpeta donde Alice había guardado todo lo que debía quedar registrado. Pero en la habitación, esa tarde, no había una abogada en el umbral ni una mirada profesional tomando nota de cada movimiento.
Estaban Alice, Liam y Max.
Solo eso.
Y ese solo eso pesaba más que cualquier acta.
Liam estaba sentado junto a la ventana, con Max