Valeria encontró el documento a las dos de la tarde. No fue difícil. Fue exactamente tan fácil como suele ser encontrar las cosas que alguien creyó que estaban bien escondidas: requirió saber dónde mirar, que era la única parte que no todo el mundo tenía. Entró a la habitación sin llamar —llevan días sin necesitarlo— y le puso el teléfono delante a Alice con la pantalla encendida.
Una imagen de un expediente. Cuatro páginas. El membrete era del despacho de Fuller & Dean. La fecha en el ángulo su