El comunicado salió a las cinco de la tarde del 2 de enero.
Tres párrafos.
Nada más.
Sin el tercero que Karl había escrito.
Sin proceso legal.
Sin mención del padre.
Sin una sola frase que pudiera convertirse en demanda o en titular fácil.
La última línea quedó donde Alice la quería, pesada e imposible de discutir:
El Hotel Miller da la bienvenida a la próxima generación.
Lo publicó desde el despacho con la misma frialdad con que firmaba contratos.
Un clic.
Hecho.
La reacción empezó en cuatro