DISPONIBLE, NO PRESENTE
Ahora sé que sí. Alice lo leyó de pie en el corredor del cuarto piso, con Max en la hamaca al fondo del despacho y la palmera de Thomas proyectando su sombra sobre el jardín. Volvió a leer la frase. Y entonces se sentó en el suelo. La madera estaba fría bajo sus piernas, la pared le sostuvo la espalda. No había dramatismo en el gesto: solo una necesidad física de recibir aquellas palabras desde una posición más estable. Liam había entendido. Había leído la foto de la palmera, el video de Max, la