Escuchando lo que Sara ha dicho, Dominic se detuvo a tan solo unos pocos metros alejados de ella, sin querer quitarle la mirada de encima. Anastasia, permanecía agachada en el suelo, en posición fetal, con la mirada escondida entre sus piernas abrazadas y pegadas a su pecho.
Los movimientos de Dominic eran precisos y cautelosos, a pesar de la poca paciencia que a este le quedaba por la gravedad de la situación.
— Sara, no es momento para esto, te sugiero que te calmes, que te alejes de nosotr