22. Bajo la Mirada del Príncipe
Alexander entró poco después, dejando la puerta tras él entre abierta. La miró con una intensidad que la hizo estremecer, pero mantuvo su postura firme, dispuesta a no mostrar debilidad.
—Celeste —dijo Alexander, su voz suave pero firme —Ahora que estás aquí, podemos hablar. No quiero hacerte daño, pero necesito respuestas —Se acercó a ella, sus ojos reflejando una mezcla de curiosidad y desafío.
Celeste lo miró, intentando descifrar sus intenciones. Sabía que no podía confiar en él, pero tambi