“¡¡¡Ahhh!!!” Gritó de placer y aumenté el ritmo.
¿Pero cómo demonios terminamos en eso? Esperaba que aguantáramos hasta después de la fiesta.
Agarré sus caderas y puse sus nalgas hacia mí, haciéndola llegar casi al clímax metiéndosela hasta el fondo
“Ahhh, Sylvester, sí... más.” Gemía, gruñí y aumenté el ritmo de la penetración.
“Por favor.” Rogó.
En ese momento, supe que ambos estábamos hablando sin sentido por la intensidad de placer y la satisfacción que estábamos sintiendo. Le levanté el cu