Sentí que una corriente de rabia me invadía, creo que era una especie de mezcla de miedo e ira, pero también de mucho cansancio, fue como si me hubieran obligado a mirarme al espejo y, de repente, viera la realidad.
Me acerqué al tocador donde estaban mis cosas, y en ese instante, mi loba intentó apoderarse de mí, tiré todo al piso con rabia y rompí el espejo. No podía soportar tantas emociones juntas.
"¡Claudia!" Vino se exaltó, y corrió hacia mí.
Me abrazó por detrás y empecé a gruñir. Había l