Mi madre fue la que le metió esas ideas en la cabeza y termino volviéndola como ella, lo peor fue que intentó hacer lo mismo conmigo.
Recordé cuando Amanda estaba de auxiliar en el hospital general de Cain, una vez le pedí que acelerara el goteo del suero para que pudiéramos salir a una cita, y ella se pasó los cuarenta y cinco minutos, explicándome por qué era peligroso.
Había fuego en sus ojos en aquel entonces, se notaba que amaba lo que hacía, ya que no solo se tomó su tiempo con el paciente