Después de leer la carta, miré al camarote de arriba, noté que tenía un cajón a un lado, así que bajé la mirada y ahí estaba mi cajón, era igual al ancho de mi cama. Lo jalé y encontré la ropa de la que hablaba la carta.
No era ropa de trabajo, sino ropa casual, además de algunas cosas de aseo y una toalla.
Saqué lo que necesitaba y decidí revisar lo que había en el cajón del tocador al lado de mi cama.
En el primer cajón del tocador había un diario y un lapicero, en el segundo cajón encontré un