~ Leo ~
Sinceramente, Amelia me ponía la piel de gallina con tan solo verla. Se sentó en la mesa, y me miro durante casi toda la mañana, no estaba haciendo nada malo, pero sus ojos grises eran difíciles de ignorar, era como si estuviera esperando algo.
"Ya es mediodía, Alfa. ¿Qué le gustaría comer?" Me preguntó, parándose de su silla.
"Cualquier cosa que llené el estómago y alcance para dos." Le dije.
"Ok, Alfa." Respondió y fue hacia la cocina.
En cuanto salió de la sala, me sentí agradecido, p