Sentí que todo se desbarataba dentro de mí, ante la confusión tan abrumadora que embotó mi cerebro, pero traté de resistirme lo más que pude, sin embargo, mis ojos no pudieron evitar quedarse mirándola fijamente.
Todo se desvaneció en esos momentos; mis manos ardían por tocarla y mis labios rogaban por besarla, estaba fuera de control. Nada me importaba, la miré a los ojos y nuestras miradas se cruzaron.
"Compañera." Esa palabra salió de mis labios sin esfuerzo, ella sonrió y respondió.
"