Decidí no perder más tiempo. Tan pronto como regresáramos a la mansión, confrontaría a mi madre. En serio esperaba que me dijera toda la verdad por el bien de todos, así podría decidir qué cartas tomar en el asunto.
Esa noche cenamos juntos, entre chiste y chiste, las bromas giraron en torno a lo que habían leído en el diario de Jenny.
Ella en verdad creía que mi padre la amaba de todo corazón y que mi madre lo estaba chantajeando solo para mantenerlo a su lado. Estaba envuelta en su propio deli