Al caer la noche, en el apartamento, las cortinas blancas frente a los ventanales fueron levantadas por la brisa nocturna.
Jazmín había sido cargada de regreso por Theo. La joven mantenía la cabeza baja, recostada en el hombro del joven, con aire mimoso y delicado.
Theo bajó la cabeza y preguntó muy tiernamente:
—¿Todavía estás avergonzada?
Jazmín no quiso responder, lo abrazó más fuerte, no dejándolo ver su rostro.
Theo se rió bajito, ya no la molestó más, la puso en el sofá de la sala de estar