Pero cuando sus dedos tocaron la puerta, se echó para atrás.
La timidez de quien regresa al hogar
Ahora, uno era un hombre soltero, la otra era la viuda de Álvaro. Aunque solo los separaba una puerta, era como si los separara un abismo, y las críticas del mundo.
El hombre bajó silenciosamente la mano.
Se quedó parado solo en la noche por mucho tiempo, antes de irse silenciosamente.
Separados por una puerta, Susana se recargó contra la puerta. Cuando se escucharon los pasos en el pasillo, supo qu