Lucas tenía el semblante completamente pálido. Ya podía imaginar quién había convocado a esos periodistas.
—Había sido Bella.
Había perdido la razón, la envidia la había enloquecido hasta el punto de hacer semejante locura.
El ambiente se volvió silencioso, sin que nadie se diera cuenta, los alrededores se llenaron de personas influyentes de Palmas Doradas. Entre ellos había tanto socios como rivales suyos. Si respondía honestamente, tanto él como Susana quedarían arruinados, y Álvaro pasaría un