Después de un rato, Damián apareció en la puerta.
Miró a Mateo y dijo con tono indiferente:
—¿Cómo te enseñé? ¿Tan poco autocontrol tienes? Mostrar tus cartas tan rápido es un gran tabú en los negocios.
Mateo asintió:
—Entiendo, papá, no volverá a pasar.
Mateo solo tenía ocho años, pero ya mostraba un aire completamente elitista. Se notaba que la educación de Damián hacia él era estricta.
Esperanza seguía en brazos de su hermano. La pequeña miró adorablemente a su hermano, después extendió los b