En el espejo, sus miradas se encontraron.
Tras un momento, Aitana asintió:
— Ya estoy lista.
No le contó directamente a Damián la noticia, temiendo alegrarse prematuramente, pero su emoción era evidente, tanto que durante la cena apenas prestó atención mientras comía las empanadas.
Damián le sirvió algunas más:
— Son tus favoritas, come un poco más.
Aitana sonrió ligeramente y bajó la mirada para probarlas.
La esposa de Diego, al ver lo bien que se llevaban, sintió cierta envidia y se dirigió a