Justo cuando Aitana terminaba de retocarse el maquillaje y se disponía a salir, una persona entró por la puerta, era Mariana.
Las miradas de ambas mujeres se cruzaron en el espejo.
Mariana habló primero: —Tú y Miguel tuvieron una historia, ¿verdad?
Aitana la observó en silencio: —¿Cuál es tu intención al preguntar eso?
Mariana entró con ligereza, abrió el grifo para lavarse las manos y dijo con voz pausada: —No entiendo por qué Damián te eligió a ti. Después de todo, yo soy quien creció como una