La puerta del baño se abrió.
La persona que entró era Esteban.
Apenas ingresó, vio a Aitana apoyada contra la pared, con la mano sobre su vientre y una expresión en su rostro que tenía algo de sagrado, la misma expresión con la que su madre solía mirarlo.
Esteban enloqueció de repente—
—¿Estás embarazada?
—¿Cómo puedes estar esperando un hijo suyo?
—¿No habían terminado, maldita sea? ¿Cómo es posible que ahora tengan un hijo?
...
Era la primera vez que se enamoraba de una mujer, la primera vez q