Dominic Blackwood
El silencio que dejó Mia al salir la primera vez fue denso, pero no duró lo suficiente como para que Spencer y yo pudiéramos reconstruir nuestras defensas. El aire en la suite médica todavía olía a la desesperación de Chloe y al perfume costoso de Casey. Me senté en el borde de la cama, ignorando el pinchazo de dolor en mi brazo vendado; la herida de bala era una molestia insignificante comparada con el incendio que se acababa de desatar en mi jerarquía mental.
La puerta volvi