El salón de la gala brillaba con el esplendor de las grandes noches. Candelabros colgaban majestuosos del techo abovedado, proyectando destellos dorados sobre los asistentes, todos vestidos con su mejor gala. Las copas de champán tintineaban en un murmullo de conversaciones refinadas, mientras los meseros deslizaban bandejas con aperitivos exquisitos.
Lucía caminó con porte elegante entre la multitud, sintiéndose segura en su vestido negro de cuello alto que realzaba su figura esbelta. No neces