Llegué a la casa y tomé a mi hijo en brazos, él era el único que podía reconfortarme, porque es la viva imagen de su padre y una perfecta muestra de lo mucho que nos amamos. El mi pequeño príncipe, ese que saca sonrisas de no las hay, es mi esperanza y mi fiel compañero. Hijo, te juro que tendremos a papá de nuevo en casa para seguir siendo felices, Ahora entiendo por qué estaba tan irritado los últimos días, ¿quién sabe cuándo tiempo tenía callando ese malestar? Lo que me lleva a preguntarme c