capitulo 42

Fuimos a la sala de espera a donde se encontraban los padres de mi esposo y mi familia —¿qué paso? ¿Por qué traen esas caras? ¿Qué tiene mi hijo?

—mamá y papá, necesito que estén tranquilos, porque no son buenas noticias, si se sienten mal deben comunicárselo a mi esposa, ¿estamos?

—sí, Matteo, pero no le des más vueltas a la situación —¡Federico tiene cáncer!

—¡ahh! Por Dios, ¿cómo es eso posible? Si él estaba bien.

—no, mamá, él no estaba bien, al perecer, llevaba un largo tiempo con un d
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