Fuimos a la sala de espera a donde se encontraban los padres de mi esposo y mi familia —¿qué paso? ¿Por qué traen esas caras? ¿Qué tiene mi hijo?
—mamá y papá, necesito que estén tranquilos, porque no son buenas noticias, si se sienten mal deben comunicárselo a mi esposa, ¿estamos?
—sí, Matteo, pero no le des más vueltas a la situación —¡Federico tiene cáncer!
—¡ahh! Por Dios, ¿cómo es eso posible? Si él estaba bien.
—no, mamá, él no estaba bien, al perecer, llevaba un largo tiempo con un d