La tarde paso entre trabajo y mal humor para el CEO Castrioli, no era un hombre que estuviera acostumbrado al rechazo, era alguien que lo que quería lo obtenía, y lo que quería era a Vanessa Di Angelo, como si esposa y su reina.
La noche había llegado, todos en la compañía se habían marchado, solamente quedaban el mano derecha Jael Luna y Nathanael, quién se disponía a marcharse.
— ¿Irás a verla? a Vanessa Di Angelo.
— No lo sé, me está desafiando y tú más que nadie sabe que cuando me desafían