A Nathanael, le parecían eternos los minutos que pasaba en el tráfico sin poder llegar al ayuntamiento, el que debería estar ahí con Vanessa era él, pero se había puesto en su pedestal y dejó que su orgullo lo dominará en lugar de haberla atrapado como fuera para después no dejarla ir, no paraba de maldecir a cada momento su oscura suerte, si ella se casaba él... no, te iba que llegar a tiempo para impedir esa estúpida y absurda boda.
Al llegar al lugar ni siquiera estacionó el auto donde debía