¡El mató a mí hijo!
¡Helen!
Escucho entre sueño y realidad mi nombre, veo una silueta en un espacio reluciente. Pienso de inmediato en Vicenzo, y la intranquilidad de momento reaparece mordiéndome las entrañas ferozmente.
¡Helen! No me dejes, te necesito…
Sentí una caricia sobre mi brazo, abrí mis ojos brincando en la cama, era mi padre, frote mi rostro para despejar un poco de lo cansado de mis ojos, Peter estaba despierto, sentadito a un lado de mí. lance un profundo bostezo.
—¿Papá?
—Helen