Abrí los ojos en la madrugada. Él estaba dormido junto a mí, un hombre demasiado hermoso, un cuerpo frondoso, y un buen amante mejor que nunca, ahora con la razón cuerda, me di cuenta que había cometido un terrible error, dejarme llevar por todo esto, entregarme y mostrarle que puede tenerme cuando quiere, había errado en esta ocasión, pretendí salir de ahí rodeada con las sábanas cuidando que nadie me viera. Cuando coloque un pie fuera de la habitación sentí sus brazos rodeándome y llevándome