43. Todo había su culpa.
Narrador
Rodrigo se encontraba junto a su esposa, observando cómo el vientre de ella crecía cada vez más. Faltaba poco para el nacimiento de su hijo, y eso lo llenaba de una calma y una felicidad que, para cualquiera, parecerían genuinas. Se inclinó y le dio un beso suave en los labios antes de levantarse.
Luego se dirigió a su pequeña oficina.
Al entrar, su expresión cambió por completo. Sobre el escritorio estaban los documentos: contratos firmados por sus tíos. Una sonrisa fría se dibujó en