14. De viaje con mi jefe.
Valeria
La mañana transcurrió tranquilamente. Ya llevaba más de quince días trabajando aquí y, gracias a Dios, finalmente nos estaban pagando por medio de la tarjeta. Eso me hacía sentir mucho más tranquila, porque ahora podría costear los tratamientos de mi madre, comprarle a mi hijo lo necesario y ayudar a mi hermano con el alquiler del apartamento.
Mi felicidad se notaba a leguas, y eso me daba paz.
Lo único que empañaba un poco mi tranquilidad era tener que ver todos los días a ese CEO trai