Podía recordar claramente la forma en la que ataqué sus labios en el club, no estaba borracha ni mucho menos y recordaba todo.
—Lo sé —contesté con suavidad mientras me detenía frente a él.
—¿Te arrepientes? —cuestionó con suavidad y negué.
—¿Está mal que lo quiera volver a hacer? —él negó —pero fuiste quien básicamente arruinó mi vida para mantenerme aquí.
—¿Realmente arruiné tu vida? —cuestionó de forma filosa y esperó que analizara sus palabras.
—No, la verdad ayudaste en casi todo.
—No podí