Apenas se subió al auto y este comenzó a recorrer las calles de Nueva York, James no pudo evitar sumirse en los recuerdos y que eso le provocara una danza de profundas emociones. No importaba que hubiesen pasado cinco años, todo lo que había allí le recordaba a Sofia, era por eso por lo que odiaba estar ahí.
Mientras el auto cruzaba un puente, James bajó la mirada hacia el maletín a su lado. Dentro, entre los documentos y el laptop, había algo que no había tocado en años: una pequeña caja de